Dando pasos y sonreindo

LA HISTORIA DE DOLORES

Dolores, o Lolita como le gusta ser llamada, es una niña muy sonriente, tiene siete años de edad. Ella se divierte mucho jugando con la pelota, con sus muñecas, con su hermano mayor, con sus primos y con las gallinas. Su mamá, Cruz, comenta que ella le gusta ayudar en la casa, lavando los trastos.

A los seis días de su nacimiento, Lolita fue trasladada al Hospital Regional de Quetzaltenango para el cierre del meningocele, luego le colocaron una válvula de derivación peritoneal para tratar la hidrocefalia. Poco después, ella empezó a llegar a ADISA.

 

Cuando Lolita empezó con sus terapias, era una niña seria y tímida, le daba miedo cuando alguien extraño quería saludarla y lloraba mucho. Al principio, sólo quería trabajar con Andrea y siempre requería que su mamá estuviera con ella, ayudándole con las actividades. Por eso, durante sus primeras sesiones de terapia asistida con el perro, se fue involucrando a Argos poco a poco, para que Lolita lo aceptara y le tuviera confianza.

A lo largo del tiempo, Lolita empezó a aceptar que alguien más se le acercara y trabajara con ella, empezó a sonreír y conversar con las terapistas y se desapegó de su mamá.

 

Ahora, a través de sus terapias con Argos está trabajando el equilibrio, con actividades donde tiene que pasar agachada, de un lado sosteniendo objetos, o sobre los objetos con obstáculos en el paso.

 

La mayoría de las veces, Argos está en el camino y Lolita tiene que hacer el traslado de un lado a otro. Regularmente Argos hace la actividad primero, como ejemplo de lo que tiene que hacer. A ella le encanta ver a Argos hacer la actividad y siempre anda sonriendo.

 

A través de la terapia, se logra fortalecer la confianza en ella misma. Su mamá siempre está observándola y felicitándola, pero Lolita ya no requiere de la mamá para hacer las actividades.

 

Antes no le gustaba estar de pie mucho tiempo, pero ahora logra mantenerse de pie por más tiempo peinando a Argos.

 

Hemos observado avances respecto de la socialización. Ahora Lolita mantiene conversaciones pequeñas, no le atemoriza cuando hay visitas y le encanta abrazar a Argos. Se trabajan las matemáticas realizando pequeñas restas y sumas, utilizando la comida de Argos, la cual le va dando de comer cuando acierta el resultado.

 

Actualmente, además de terapia asistida con Argos, Lolita recibe fisioterapia, educación inclusiva y seguimiento médico con el neurólogo cada seis meses. Ella también está inscrita en primer grado en una escuela regular cerca de su casa.

Su mamá dice,

Estoy muy feliz que Lolita pueda dar unos pasos ahora. A las cuatros años, gateaba pero ahora puede caminar con el andador.

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