El Regalo de Ver: La Historia de Marta Darling 

Marta Darling con su mamá y papá.

Marta Darling, de un año, nació con una condición inusual, en la que parte de su cerebro sobresale de su cráneo. Marta estaba perdiendo la vista rápidamente y los médicos pensaban que sin una cirugía, ella quedaría completamente ciega.

Pero la operación para corregir el defecto conocido como encefalocele costaría al menos 50,000 quetzales (alrededor de $ 6,800). Por ese alto precio, no había manera por la cual su padre, un trabajador agrícola, y su madre, una ama de casa de tiempo completo, pudieran cubrir los costos.

Comenzaron a vender algunas de las pocas posesiones que había en su casa de una habitación, escasamente amueblada. También sacaron varios préstamos. Y la madre de Marta pasó semanas viajando por los pueblos alrededor del lago de Atitlán pidiendo donaciones a iglesias, empresas y otras organizaciones.

Pero aún así solo lograron recaudar alrededor de 16,000 quetzales. Se angustiaron porque temían no poder pagar el tratamiento que su hija necesitaba tan desesperadamente, entonces rezaron para que los fondos aparecieran de alguna manera.

Conmovidos por la historia de Marta y los esfuerzos de sus padres para recaudar dinero, las iglesias y los voluntarios extranjeros hicieron donaciones monetarias, mientras que el médico redujo el costo de la cirugía. Adisa proporcionó los 25,000 quetzales restantes y Marta ingresó al hospital para la operación.

 

"Cuando pasas por los momentos más difíciles de tu vida, Adisa es la organización que dice: Dame tu mano y caminaremos juntos. No mucha gente haría eso", dijo la madre de Marta.

Seis meses después, la madre de Marta dice que su hija es una niña diferente. Marta ahora puede ver y camina, come, juega y grita como otros niños. Aunque todavía tiene que someterse a una cirugía de reconstrucción facial, su futuro es más brillante que hace unos meses.

 

"Es difícil imaginar cómo sería todo si Marta no se hubiera tenido esa operación", dijo su madre, conteniendo las lágrimas. ¨El doctor dijo que nunca podría ver y que la gente se burlaría de ella. Hubiera sido muy, muy triste, pero gracias a Dios y Adisa parece que va a vivir una vida como la de otros niños."

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